jueves, 3 de noviembre de 2011

Cuatro.

Comí y me puse con el ordenador.De repente sonó el timbre.Era una señora, de unos 30 y pocos.Bajita, morena y con el pelo largo.Alado suyo había una niña, más o menos de mi edad.Pelo castaño rizo, me gusta.Las dos me dedicaron una agradable sonrisa.
-Hola.Somos nuevas en el edificio y quería presentarme¿Están tus padres o hermanos?- Su vos era muy jovial. Bonita.
-Oh por supuesto, llamaré a mi hermano¡MARCOS!- Creo que era el más indicado.Era el más mayor y decente.
Marcos vino corriendo y se presento. Estuvieron en la puerta unos 10 minutos.Creo que se llevaron bien porque mi hermano la hizo pasar y tomar un café.Yo me fui con la hija a dar una vuelta. Se llama Carla, viene de N.Y ¿Por qué alguien decidió dejar N.Y para venir a Barcelona? No lo entiendo, pero tampoco le hago muchas preguntas.Fuimos a buscar a Bea, hice las debidas presentaciones y fuimos a dar una vuelta.Carla es muy simpática.De repente apareció él.Si, otra vez a molestar.Muy rápido le hice un resumen a Carla de todo lo que había pasado.
-JÁ, tengo una idea- Hecho a correr y se le presento.Estuvieron un buen rato hablando.Después de unos 15 minutos se giró, nos giño un ojo y se largo con Alex. La verdad, no sabía lo que pensaba hacer, pero seguro que no era nada bueno para Alex.
Yo y Bea fuimos a por un café a la heladería, como casi todas las tardes. Café descafeinado con una base de chocolate y una gran capa por arriba de nata.Mmmmm está delicioso. Nos sentamos en nuestro banco de siempre y empezamos a hablar de cosas.Era una rutina que teníamos pero, que demonios, me encantaba esa rutina.De repente me sonó el teléfono. Era Carla.
-¿Carla?
-Si.¿Quién si no?
-¿Dónde estas?
-Oye el Alejandro este es un puto cerdo 
-Dímelo a mi
-Bueno, pero creo que ya no se va a volver a acercar a nosotras.Si me incluis es vuestro grupo claro- Estuve pensando esas palabras. Se lo dije a Bea con una mirada. Ella sonrió.
-Por supuesto que si- le gritamos las dos a la vez
-Bueno pues si queréis, estoy enfrente de la casa de Bea, me parece. ¿Me podéis venir a buscar y os cuento lo que hice?
-Ahora mismo vamos - colgué y empezamos a andar.
Nos paramos en la heladería y le cogimos un café a Carla para que lo probara.Llegamos muy rápido, le dijimos que viniera y volvimos al banco.Nos sentamos. Ella le hecho un sorbo al café.
-Dios que cosa más deliciosa ¿De dónde lo habéis sacado?
-De la heladería de ahí enfrente- Bea le hecho una sonrisa.
-Bueno os voy a contar lo que hice.Primero me presente, la verdad es que lo hice de una forma un poco... como decirlo... ligona. Él le dijo a sus amigos que se largaran y se largaron.Estuve hablando un rato con él.Me dijo que fuéramos a su casa.Fuimos, me llevo a la habitación y yo me senté en la cama, cogí encendí el móvil y me puse a grabar. Intentó meterme mano y le dije que se desnudara. Lo grabé y le dije que como no te dejara en paz se lo enseñaría a todo el mundo y me largué. A no ser que sea un pervertido no te molestara más- Yo y Bea teniamos la boca abierta. Que cojones tenia esa tía. Madre mia. Le di un abrazo y millones de gracias y me marché a casa.Llegué, la casa estaba vacía.Cené y me fui a dormir.Dios mañana por fin era sábado.

Tres.

Suena el despertador. Las siete de la mañana. Buff que pocas ganas tengo hoy de ir al instituto. Me levanto y voy a la cocina. Allí están Gabriel y Agus. Son mis hermanos, Gabriel tiene 27 y Agus 23. También tengo otro hermano, pero ya no vive con nosotros, se llama Marcos, como mi padre.Y una hermana pequeña que vive con él, se llama Ana, como mi madre, y tiene 5 años.Era adoptada, el médico dijo que igual le sentaba bien a mamá.
Gabriel ya había hecho el desayuno, unas tostadas, con leche caliente y un rico zumo de naranja.Desayune lo más rápido que pude y subí al baño sin hablar con ninguno de los dos.Me lavé la cara, me hice una coleta alta y fui a mi habitación.
-Natalia, tengo que hablar contigo- era Agus
-Ahora no tengo ganas de hablar, lo siento- Y seguí caminando.Él me siguió y entro en mi habitación cerrando la puerta.
-Pero yo sí, mira creo que me imagino porque no tienes esa cara angelical de todas las mañanas.¿Alex, no?- Me conocía demasiado como para mentirle.
-Sí, ayer por la tarde me llamo.Ha cortado conmigo y me ha dicho que jamás me ha querido- Joder otra vez, mis mejillas empiezan a arder y Agus se levanta de la cama y sale de la habitación- ¿Qué vas a hacer? Agus por favor no hagas ninguna tontería.
Mi hermano Agus había sido desde hace 8 años como un padre, me había cuidado y ayudado. era muy alto casi 2 metros, rubio rubio  y muy mazao.Era demasiado bruto y tenía miedo a lo que pudiera hacer.
Me vestí y recogí mis libros. Salí de casa a buscar a Bea para ir al instituto. Toqué al timbre y ella salió. Muy guapa como siempre. Fuimos al instituto.En ese momento le vi, llevaba un ojo hinchado y me hecho una mirada desafiante. Se acercó a mi con su panda de amigos.
-Que pasa que no tienes cojones de decirme tu las cosas. Eres tan patetica, tienes que mandar a tu hermano para que me parta él la cara ¿no?- No sabía que contestar. Oh dios, ¿Por qué cojones lo haría?
-Yo no le dije que hiciera nada, no sabía que iba a ir a por ti. Lo siento- Me largué. No quería seguir hablando.
Entre a clase y me senté. La mañana se me paso muy larga, pero bueno, como el resto. Las dos y media. Volví corriendo a casa sin esperar a Bea. Tenía que hablar con Agus.
Abríla puerta y Marcos estaba sentado en la cocina hablando con Gabriel. De repente una cosita pequeña me abrazo por detrás,era Ana. Le di un gran beso y entre a la cocina.
-¿Qué pasa?- Marcos estaba más serio que de costumbre.
-Nada. Agus. Le han vuelto a denunciar.Al parecer pegó a este chico, ¿Alejandro se llamaba?Tu no sabrás nada ¿No?- Solo Agus sabía que yo estaba saliendo con Alex. No podía decirle nada a Marcos, él jamás lo entendería, es demasiado... no sé como explicarlo.Mayor.
-Ni idea
Subí a mi cuarto, dejé las cosas y bajé a comer.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Dos.

Os voy a contar todo, desde el principio.
Era un día muy soleado de verano, yo tenía 10 años.Me parece que era un lunes, aun que no me acuerdo del todo.Yo estaba en mi habitación como todas las mañanas, medio adormilada mirando que ropa me pondría para salir a desayunar a la churreria de mi tío. Elegí el vestidito que me había regalado mi padre, de volantes, cortito pero a mi me quedaba muy grande, de un azul mar como mis ojos.Ahora me queda mejor, muchas veces me lo pongo para salir de fiesta.Me lo puse, me hice dos trencitas en el pelo y baje las escaleras corriendo. De repente oí una voz, que decía tenemos que hablar, me quede al pie de la escalera escuchando lo que decían.
Me empezaron a arder las mejillas, por lo que podéis comprobar me pasa siempre que lloro. Mi padre, el que tanto me había cuidado, el que tanto me había querido, el que me había dado todos los caprichos que quería. Tenía cáncer. Algo irrebersible.Ni con la más dura de las quimioterapias se podría curar. Mis lágrimas caian sin descontrol, una a una rápidamente por mis mejillas. Pero no fue eso lo peor, lo que actuó como un gran puñal en mi pecho fue cuando escuche a mi madre gritarle'' ¡LÁRGATE!si estas así es todo culpa tuya, no quiero verte más''. ¿Lárgate? ¿Pero como cojones se puede hechar la culpa a alguien por tener cáncer?Ni lo entendi entonces, ni lo entiendo ahora. En ese momento recuerdo que me quede sin respiración, demasiados sentimientos, demasiada furia resentida. Oí la puerta. Empezé a correr y vi a mi padre largarse. Entré al salón muy cabreada.


-¿Pero qué cojones has hecho?- Mire a mi madre con los ojos rojos, las lágrimas me seguían cayendo por las mejillas- ¿Te crees que es culpa suya?Mamá no te entiendo, de verdad, eres... eres... Aggggg- subí corriendo a mi habitación y me encerré en ella.


Me extraño que ella no me siguiera gritando, escusandose por la barbaridad que había hecho.Pero no me preocupe mucho  por ello.Salí corriendo y le cogí por la espalda y le dí un abrazo tan grande que creo que le rompí las costillas.No quería que se fuera, él era el que siempre me cuidaba, me decía que era una preciosidad, me llevaba al colegio. El me siguió el abrazo con más fuerza aún que la mía. Yo no podía evitar llorar, sentía que me quería morir. Le hubiera donado mi corazón para que no se muriera si hubiera hecho falta.Me dijo que me quería y que pasará lo que pasase jamás me olvidaría.Me acaricio la cara, me apartó el pelo y me secó las lágrimas de las mejillas. Me dijo que me quería y se marcho. Recuerdo que me quedé unas cuantas horas allí sentada, en el suelo. Dejando el agua de mi cuerpo en la acera.No podía conmigo misma, no tenía ganas de volver a casa pero al final tuve que hacerlo. Llegué a casa y volví al salón esperando ver a mi madre, al menos, triste. Pero no. Seguía en la misma posición.La cara pálida pero firme.Me asusté y decidí llamar al médico. Trastorno mental.El médico dijo que una noticia muy fuerte podía causar un daño irreversible en el cerebro. Otra vez note mis mejillas ardiendo pero no tanto como otras veces. En un día había perdido a mis dos pilares. A mi madre aún la veo, cada viernes y fines de semana. Pero sigue con la misma cara que hace ocho años, pálida y firme, pero sin una gota de tristeza.Y no habla, así que es como si no estuviera.Mi padre.Mi padre no tuve más señales de él desde aquel día.Me imagino donde estará y cada vez que el viento me mueve el pelo o me roza las mejillas se que es el, desde donde esté.
Bueno creo que ya sabéis un poquito más de mi.No todo, pero eso lo iréis descubriendo por el camino.Por cierto, mi primer apellido es Urdampilleta, por Marcos Urdampilleta.Natalia Urdampilleta Ramirez, no me gusta.

Uno.

Pipipipi... se acabó.A colgado.Nuestra preciosa historia de amor se esfumo para siempre.Mis mejillas están húmedas.¿Qué hago? Vuelvo a coger el teléfono y llamo a Bea. Es a la única a la que quiero ver.

-¿Haber que quieres ahora pesadina- Dice ella con su voz alegre
-¿Puedes venir ahora a mi casa?- Mi voz sale quebrada. Casi no puedo hablar.
-Me acicalo y estoy allí- Ahora su voz es más sería, se a percatado de lo que pasa.
-Vale- Le cuelgo y me voy a tumbar en la cama.

Tengo una respiración agitada, me arden las mejillas y tengo la vista llorosa.¿Pero qué coño estoy haciendo? No puedo llorar, no soy de ese tipo de gente.Corro hacía el baño y me mojo la cara. Respiro hondo, muy hondo y vuelvo a la habitación. Suena el timbre, me imagino que Bea ya estará allí. Le abro la puerta y subimos a mi habitación.
-¿Qué ha pasado? ¿qué te ha hecho ese payaso?-Vuelo a sentir húmeda mi cara, ella entiende el mensaje y me abraza. Después de 15 minutos me relajo y intento contárselo todo. Le cuento como mi príncipe azul llamó y con voz muy sería me dijo que teníamos que hablar.La última vez que oí eso fue a través de la voz de mi padre hacia mi madre. Luego solo recuerdo ver a mi padre marchándose con lágrimas en los ojos y a mi madre en el sofá tirada y luego en un lugar donde había gente extraña, a la que las enfermeras llamaban locos.No, no quiero volver a recordarlo, miro a Bea y vuelvo a la historia. Alex me había llamado para decirme que cortaba conmigo, que jamás me había querido.Después de 1 año me dice que jamás me quiso. No puedo evitar llorar mientras se lo cuento.Acabo la historia y Bea me vuelve a abrazar.

-Ese tío es imbecil , te trataba mal y le metía fichas a otras. No te merecía cariño, tu te mere.....- La verdad es que no la escucho mucho, no quiero escuchar, yo le amaba con toda mi alma y eso jamás cambiara- Natt, ¿Me estas escuchando?
-ooh sii perdona, pero es que no puedo creerlo.Yo le amaba tanto Bea, no quiero que esto se acabe.- Me vuelve a abrazar esta vez más fuerte.Esta vez me gusta su abrazo.Pero entonces le suena el teléfono, es su madre, me da un gran beso, me dice que me llama después de cenar, y se marcha a casa.

Bea es la mejor amiga que alguien pueda desear, es muy morena,ojos negros, metro cincuenta y nueve, guapísima, y muy atrevida. Sabe cosas que nadie más sabe sobre mí, y yo me siento orgullosa de ello. Se que jamás me mentira, por el simple hecho de que no se calla nada.La conozco desde los tres años y desde entonces fuimos amigas, me encanta llamarla sobre todo cuando me siento sola.Como dije antes es mi mejor amiga, y la que cualquiera pudiera querer.
En cambio yo soy todo lo contrarío. Mmmm creo que debería presentarme. Mi nombre es Natalia, mi segundo apellido es Ramirez, el primero no quiero recordarlo, esa historia os la contaré después.Tengo el pelo color castaño claro, y los ojos azules. Mi madre siempre decía que eran como el mar con el que ella soñaba. Metro sesenta.Mi padre decía que era muy guapa, que tenía cara angelical. No me considero fea, pero tampoco un bellezon. Mejillas sonrosadas, y dos preciosos hoyuelos al sonreir. Soy bastante tímida a veces y depende las personas. Pero si una zorra me toca los cojones no me quedo callada. Y bueno no hay mucho más que presentar, está soy yo. En estos momentos estoy sola en casa como casi todas las noches, me preparo la cena.Hablo un rato con Bea por teléfono y me voy a dormir. Me siento mareada, y vacía, muy vacía. Apoyo la cabeza sobre la almohada y me quedo dormida.Espero que mañana sea otro día muy distinto.